Design Thinking Educación
19
Ene
2016

El design thinking en la educación

Hasta el momento, siempre que hemos hablado de Design Thinking en este blog ha sido desde un enfoque profesional. Sin embargo hay un ámbito donde el Design Thinking es tanto o más importante y del que debemos hablar, el educativo.

El Design Thinking en el ámbito educativo

En el último año, desde nuestro proyecto educativo VermisLAB, trabajamos la metodología del Design Thinking con niñ@s a partir de 5 años y somos testigos directos de cómo les puede ayudar a entender el mundo que les rodea y a interactuar con él. Esto es debido a varios factores que forman parte de la metodología y que resultan decisivos a estas edades para formar nuestro carácter, estos factores son:

La inteligencia emocional. El control de las emociones y la capacidad empática se desarrollan en los primeros años de vida y es algo fundamental para las relaciones sociales y la comunicación. En el Design Thinking coinciden con el primer paso y con el último, empatizar y testear.

El trabajo en equipo. Si hoy estamos aquí es porque nuestros antepasados supieron agruparse y trabajar en equipo. Por aquel entonces fue una manera de sobrevivir y en el futuro será la forma de trabajar. Aunque no está definido en el esquema típico del design thinking, el trabajo en equipos multidisciplinares es un componente transversal de la metodología.

La confianza y la creatividad. Es increíble ver cómo puede evolucionar el potencial creativo de un/a niñ@ simplemente trabajando la confianza y haciéndol@ sentir importante en una clase. Este factor será clave para ellos en la manera de afrontar los problemas diarios en un futuro. Aunque la creatividad está presente en todo el proceso de Design Thinking, es en la definición del problema y en la ideación donde resulta más clave si cabe.

La experimentación. Además de mejorar la psicomotricidad de los más pequeños y ser algo clave en el desarrollo cognitivo, les permite grabar nuevos registros de sensaciones, mejorar la visión espacial. El momento del prototipado es ideal para fomentar la experimentación.

La diversión. Aunque va en último lugar y no figura explícitamente en la metodología como uno de los pasos, la diversión es algo inherente a los procesos de creación y debe ser una obligación en el sistema educativo. Si un/a niñ@ se divierte mientras aprende, va a ser más feliz, va a estar más motivado y va a asimilar mejor los conocimientos.

El hecho de utilizar la metodología del Design Thinking con niños y niñas nos está permitiendo aprender continuamente de ell@s, ver las diferencias en el uso de la misma con los adultos y comprobar en primera persona como la educación nos va limitando a medida que crecemos.

¿Para qué vamos a intentar pensar fuera de la caja si podemos no entrar nunca? 😉

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