Niños Feedback
23
Feb
2016

El feedback en la educación

Hace unas semanas hablábamos de la aplicación del Design Thinking en la educación y del efecto que produce no sólo en la experiencia de aprendizaje y sus resultados, sino también en la mejora de las capacidades de los/as niños/as e incluso en la formación de la personalidad.

La importancia del feedback en la educación

Uno de los aspectos que ha conseguido un mayor efecto positivo en los niños y niñas con los que trabajamos es el feedback. Éste se puede definir como la respuesta o la opinión de otra persona como reacción a un hecho concreto.

La evolución del feedback a lo largo de la vida

 

Desde que somos niños nos exponemos a una cantidad enorme de feedback: las reacciones de nuestros padres y profesores ante cosas tan sencillas como los dibujos hasta los resultados de los exámenes, pasando por las regañinas en clase delante de todo el grupo. Por lo general, podemos decir que el feedback que recibimos a lo largo de nuestra vida va evolucionando. Cuando somos pequeños suele ser mayoritariamente positivo y más constante, pero cuando vamos creciendo vamos dejando de recibir ese tipo de retroalimentación, que se convierte en infrecuente, impreciso y con tintes más negativos. Las personas de nuestro alrededor consideran que no es necesario decir lo bien que haces las cosas, porque ya lo sabes de sobra, y sólo recibes noticias de aquello que haces mal. “Ya te has vuelto a olvidar de hacer los deberes”, “esta cuenta la has hecho mal”, “no se entiende la letra” y así un largo etcétera.

El impacto es tan grande que, sin ser conscientes, tendemos a creer más las críticas negativas que aquellas que resaltan lo que has hecho bien, y si te dicen algo bueno, es que algo quieren de ti. Muchos de nosotros vamos acumulando inconscientemente el efecto de ello en nuestra autoestima, en nuestra confianza y en nuestra capacidad de afrontar las críticas.

Por eso, desde Designthinking.gal reclamamos el papel primordial del feedback no sólo en nuestro trabajo sino en nuestro día a día. El feedback específico, personalizado, emitido con cierta constancia y que resalte los aspectos positivos de la persona a la que va dirigida consigue unos resultados increíbles en todas las personas. Nosotros lo hacemos en nuestro proyecto educativo VermisLAB y a día de hoy hemos conseguido mejorar la confianza de aquellos que dudan al compartir sus ideas, la cohesión grupal y el trabajo en equipo, la creación de más y mejores ideas y proyectos, que deseen recibir más feedback y, todo ello, mientras se divierten aprendiendo.

Consejos para emitir un buen feedback

Aquí os dejamos unos consejos para dar el feedback que podréis aplicar tanto en vuestro entorno laboral como en vuestro día a día:

1) Comenzar verbalizando que todo lo que dices es con el afán de mejorar y bajo tu opinión.

2) Dar un feedback específico, haciendo referencia a aquel comportamiento o resultado que queréis reforzar.

3) Cuidar el momento temporal para dar el feedback, no dejar pasar mucho tiempo desde que se produce eso que quieres reforzar.

4) Resaltar los aspectos positivos de la persona y de su rendimiento, todo lo que aprendes de esa persona.

5) Si tienes que comentar algo negativo, aplicar la “técnica del sandwich”: empezar por un mensaje positivo, decir aquel aspecto o apreciación de carácter negativo en medio del razonamiento y terminar resaltando las cualidades positivas o con un mensaje que transmita tu confianza en que la próxima vez será mejor.

Si no se lo dices, ¿cómo esperas que lo sepa? 😉

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