Food Design Thinking
14
Dic
2016

Food Design Thinking o cómo juntar la comida, las personas y el diseño

Seguro que os estaréis preguntando: ¿en serio nos vais a hablar de comida en vuestro blog? Pues sí… no porque seamos especialistas gastrónomos… pero comer, comemos todos, cada día y varias veces al día, esto hace que el comer sea una actividad básica e imprescindible para todo ser humano (y no humano…). Y si comer es una necesidad básica entonces tiene mucho sentido que el Design Thinking tome partido en este ámbito, ¿no creéis?

Pero empecemos por el principio: Food Design

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Este nuevo concepto, Food Design, surge en el año 2002 a partir de la Associazione per il Disegno Industriale (ADI). El Diseño Gastronómico se concibe como una disciplina que apuesta por la unión entre el mundo gastronómico y el mundo del diseño, prestando especial atención a cómo ambos territorios se complementan mutuamente. Una de las grandes representantes de esta disciplina es Francesca Zampollo, una diseñadora, investigadora y consultora italiana, doctora en teoría del diseño sobre comida, fundadora de la Sociedad Internacional de Food Design y creadora de la primera revista sobre este tema: International Journal of Food Design.

Quizá el Food Design se haya relacionado más con la parte estética y sensorial del diseño, pero no comemos sólo con el gusto, también con la vista, el oído, el olfato e incluso el tacto en ocasiones, en este sentido se ha utilizado el diseño para crear experiencias gastronómicas que resulten atrayentes a todos estos niveles.

A este nivel encontramos muchísimos ejemplos como los copones rellenos de humo que se destapan al servir el plato para apreciar todo el aroma, conseguir texturas extra crujientes en los platos para sentirlas y oírlas al comer, etc.

Todo esto es necesario, ya que en la actualidad la gran oferta gastronómica que existe en el mundo, especialmente en España donde tenemos una muy buena y variada gastronomía, ha generado una gran competitividad entre establecimientos, donde sobrevivir a veces resulta complicado y donde diferenciarse es la clave para seguir adelante y conseguir el éxito.

El Design Thinking y la gastronomía

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Todo esto hace necesaria la creación de verdaderas experiencias gastronómicas que vas más allá del simple consumo de alimentos, por lo que resulta casi imprescindible utilizar una metodología que nos permita analizar todos los aspectos que se ven relacionados con la comida: desde el plato hasta la atención, el local, la oferta de productos, el sonido ambiente…

La comida se come con los 5 sentidos, pero también influye el entorno, la cultura, las experiencias gastronómicas pasadas, etc. Y lo más importante de todo: las personas somos animales sociales (unos más y otros menos… jeje) y el acto de comer ha sido desde siempre un acto social. Esto es incuestionable, no tenemos más que pensar en las grandes celebraciones que hacemos cada año, tanto a nivel de nuestro trabajo u hogar, local, nacional o a nivel mundial … ¡siempre van acompañadas de comida! Sobre todo en España…. y ya no digamos en Galicia, donde otra cosa no… pero comer… se nos da muuuuuy bien 😉

El Design Thinking es una metodología con muchísimas ventajas y fortalezas, pero por lo que destaca principalmente es porque se centra en las PERSONAS. Comida y personas van unidas de la mano desde tiempos ancestrales, por eso la primera fase del Design Thinking resulta muy interesante en el ámbito gastronómico.

Ejemplos del uso del Design Thinking en la industria alimentaria

Un ejemplo de uso del Design Thinking para innovar en la industria alimentaria es el proyecto Fork to Farm realizado y financiado por la Asociación Noruega de productores pesqueros y en el que también participaba un instituto de investigación de Noruega para la acuicultura, pescado y alimentos. En el primer paso estas entidades aportaron estudios previos acerca del sector alimentario y hábitos de los consumidores, entre otras cosas, se observó que el consumo de pescado había aumentado y también el consumo de alimentos para llevar (fast food, especialmente el consumo de perritos calientes), así que con esa y otra información llegaron a la conclusión de que existía la necesidad de nuevos productos de comida “on the go” más saludables.

Partiendo de esa base realizaron observaciones, a partir de los datos extraídos generaron ideas sobre nuevos productos y formatos, de esas ideas seleccionaron unas cuantas y las prototiparon para, finalmente, testearlas mediante un focus group y mejorarlas.

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Otro ejemplo es Food For You, una empresa mexicana, conocida por sus planes de alimentación orientados a la gente que quiere seguir una dieta. Su principal valor era ofrecer una comida rápida y cómoda a la vez que saludable. La complejidad a la hora de comunicar estos valores hizo que sus comienzos no fueran tan buenos como se esperaba.

Decidieron aplicar el Design Thinking, para ello analizaron a los trabajadores y consumidores a través de entrevistas cualitativas mediante las que identificaron las ideas clave que guiaron nuestro proceso: no se trata sólo de comer saludable, sino de crear un nuevo estilo de vida. Todo ello llevó al diseño de una nueva experiencia para cada tipo de cliente que incluía no sólo su selección de la comida, sino también las actividades y la información que complementaba sus decisiones saludables.

Antes del proceso de Design Thinking las comidas se categorizaban en desayuno, comida y cena, pero no esto no funcionaba ya que los consumidores las mezclaban en función de sus apetencias y de lo que necesitaran en cada momento. Tras el proceso de design thinking se recategorizaron en Amor, Frescura y Buena energía. Partiendo de esta base se generó una nueva estrategia de marca que ha obtenido buenos resultados.

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Como veis, el Food Design Thinking es mucho más que presentar la comida de forma bonita o hacer un diseño elegante de los platos o locales. Las aplicaciones del Design Thinking al sector de alimentación son numerosas y las posibilidades de innovar casi infinitas, solo necesitamos un poco de creatividad y muchas ganas, un equipo que nos acompañe (como Designthinking.gal :P) y una metodología que nos guíe en el proceso 😀

4 Responses

  1. Otra iniciativa interesante en este sentido, y que yo conocí hace poco es Blue Apron. Una empresa que te entrega productos frescos en tu casa para hacer recetas específicas que antes has seleccionado de su lista. No te venden sólo la comida, te venden la experiencia de cocinar esa receta.

    1. mm
      designthinking

      Hola Verónica! Nosotros tampoco conocíamos esa empresa. Estamos de acuerdo contigo, y es algo que siempre repetimos, en que cada vez es más importante la experiencia que ofrecen las empresas 😉

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