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improvisación teatral
4
Dic
2018

La improvisación teatral y el Design Thinking

La improvisación teatral, conocida en el mundo anglosajón como Improv, es una técnica que permite a los actores y actrices crear historias sobre la marcha, sin atrezzo, sin escenografía y, sobre todo, sin guión. Para lograr esto, los improvisadores cuentan con una serie de herramientas que requieren mucho entrenamiento pero que su utilidad puede ir más allá de la propia improvisación teatral y aplicarse a otros aspectos de la vida.

Hemos descubierto que algunas de estas herramientas entroncan perfectamente con la filosofía del Design Thinking y son aplicables en algunas fases del proceso.

Escucha activa

escucha activa

La impro teatral se basa en una serie de mecanismos que los actores asimilan para poder trabajar juntos. Estos mecanismos les permiten salir a escena sin saber a priori qué personaje van a hacer, en qué lugar están o qué es lo que ocurrirá a continuación. Es como saltar al vacío pero con una red tejida con estas herramientas y la colaboración del resto de compañeros.

De hecho, la primera clave de la improvisación teatral es la escucha activa. Es crucial prestar mucha atención a las propuestas de nuestros compañeros. Cuando un improvisador sale a escena propone una situación y el resto “escucha” lo que éste trata de contar con sus gestos, con sus palabras y con su actitud. El improvisador que está en escena pinta una situación a través de su lenguaje corporal y el resto de improvisadores deben interpretar esa pintura para, a continuación, salir a escena en sintonía. Por eso es tan importante dejar a un lado el impulso de interrumpir y debemos escuchar con los cinco sentidos.

En Design Thinking también es importante la escucha activa. En la fase de Empatizar, cuando estamos hablando con las personas implicadas en el proyecto, tenemos que realizar una escucha activa. Debemos estar plenamente concentrados en lo que nos están contando y no tanto en lo que nosotros queremos aportar de forma impulsiva a la conversación. Se trata de mantener nuestra mente en el presente, en lo que se está diciendo, no en lo que vendrá.

Los disparadores creativos

Edward de Bono (1994) en sus libros sobre Pensamiento Lateral habla de los llamados disparadores creativos o provocaciones. Se trata de pequeños hackeos a nuestra mente para fomentar nuestra creatividad.

En improvisación teatral hay multitud de ejercicios de calentamiento mental que se utilizan para poner la mente en un estado de creatividad máxima de cara a salir a escena. Antes de cada espectáculo de impro, los improvisadores realizan una serie de juegos cortos que pretenden dos cosas: despejar la mente de todas las interferencias del exterior (problemas del día a día, estrés, preocupaciones) y entrar en un estado de alerta que provoca que nuestra mente esté preparada para entrar en un proceso creativo (en este caso, crear escenas de la nada).

En nuestros talleres de Design Thinking solemos utilizar alguno de estos juegos de calentamiento mental antes de entrar en la fase de Idear. Gracias a estos ejercicios previos, nuestra mente entra en un estado propenso a la generación de nuevas ideas. Durante estos ejercicios se eliminan barreras y tabús autoimpuestos, se despeja el pensamiento de agentes externos y se activa la mente creativa de todos los miembros del equipo. Y además son muy, muy divertidos.

Sí y además

Hay una serie de normas que se deben cumplir siempre que se hace improvisación teatral. Una de las más importantes es aplicar el principio de “sí y además”. Se trata de aceptar la propuesta de nuestros compañeros de improvisación y además aportar algo nuevo que sume valor a dicha propuesta.

Si un improvisador sale a escena siendo un robot del futuro, el siguiente improvisador aceptará que su compañero es un robot del futuro y además aportará algo nuevo, por ejemplo, que su misión es advertir a la humanidad de que la inteligencia artificial tratará de acabar con ellos (mmm, me suena este argumento). Lo que nunca puede hacer el segundo improvisador es decir: “no, no eres un robot del futuro, eres mi madre”. Esto sería negar la propuesta de nuestro compañero y hace que la historia deje de avanzar y se atasque.

En la fase de Idear en Design Thinking aplicamos varias técnicas de creatividad, entre ellas el famoso brainstorming. En un brainstorming bien hecho, la filosofía del “sí y además” es clave. Nunca debemos negar las ideas de nuestros compañeros de brainstorming y además debemos sumar a sus propuestas las nuestras.

brainstorming

A menudo una idea un tanto alocada de uno de nuestros compañeros de equipo provoca en nuestra mente otra idea alocada que, quizás, provoque en la mente de un tercero una idea que acabe convirtiéndose en realidad. La clave es no cortar la creatividad de los demás y aportar algo nuevo que sume valor.

Paralelismos entre improvisación teatral y Design Thinking

Existen multitud de paralelismos entre las técnicas de improvisación teatral y las técnicas de creatividad en Design Thinking. Hay una idea de fondo en todas ellas que es el fomento de la libertad creativa.

En improvisación teatral no existe el error, todo lo que nace espontáneamente de la mente de los improvisadores se puede aplicar para hacer crecer una escena. En Design Thinking ocurre lo mismo, la libertad creativa es la base para que todas las fases del proceso crezcan.

Por último, otro gran paralelismo, del que hablaremos en otra ocasión con calma, es que en Impro teatral y en Design Thinking la formación de equipos multidisciplinares es crucial a la hora de generar grandes ideas. Los equipos de gente que piensa y actúa distinto siempre funcionan mejor que los equipos homogéneos.

 

Referencias bibliográficas:

De Bono, E. (1994). El Pensamiento Creativo. Barcelona: Paidós.

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