La verdadera historia del Design Thinking, el origen de la metodología
1
Feb
2017

La verdadera historia del Design Thinking

Después del boom experimentado por la metodología del Design Thinking en los últimos años y de toda la información publicada sobre ella en internet, cada vez son más los usuarios que conocen de qué se trata. Sin embargo, si buscamos por el origen del Design Thinking, cómo surgió el nombre o dónde se utilizó por primera vez, hay muchas discrepancias al respecto, en este post pretendemos llegar al insight de todo esto.

La verdadera historia del Design Thinking

Edificio de la Bauhaus, fuente Index Grafik

El origen del Design Thinking

Como ya sabéis, el Design Thinking es una metodología que se centra en las personas y que utiliza herramientas del ámbito del diseño para la resolución de problemas complejos. Pues bien, aunque la versión corta dice que el Design Thinking se dió a conocer en 2008 con la publicación del artículo de Tim Brown en el Harvard Business review, las bases de esta metodología vienen de mucho más atrás, en concreto del 1919.

Por aquel entonces y tras terminar la primera guerra mundial, el arquitecto alemán Walter Gropius decide fusionar la Escuela Superior de Bellas Artes y la Escuela de Artes y Oficios de Weimar, de las que era el director, en una nueva: la escuela de artesanía, diseño, arte y arquitectura de la Bauhaus.

En esta escuela no solo se definió la profesión del Diseñador de Producto, sino que se establecieron muchas de las dinámicas que hoy en día se utilizan en un proceso de Design Thinking, como el trabajo en equipo, la eliminación de las jerarquías en el proceso de innovación o el enfoque del proyecto en las necesidades del usuario.

De la Bauhaus al diseño nórdico

La verdadera historia del Design Thinking

Póster original de la Stockholm Exhibition, fuente CloudBerryLiving

En 1930, tres años antes del cierre definitivo de la Bauhaus, tuvo lugar otro hecho que supondría un cambio muy significativo en el mundo del diseño, The Stockholm Exhibition, una exposición sobre artes, oficios, mobiliario y arquitectura y cuyo claim era “cosas bellas que hacen tu vida mejor”. Allí confluyeron las ideas de la Bauhaus con las corrientes artísticas del periodo de entreguerras, dando lugar a diseños que, manteniendo la funcionalidad, exploraban el lado emocional del usuario.

Esto surge de la necesidad que tenían los nórdicos de generar en las casas espacios alegres y confortables en los que pasar largas horas, debido fundamentalmente al clima y a las condiciones de luz. Dichos condicionantes en el entorno, hicieron que los nórdicos tomaran el diseño como una herramienta de resolución de problemas complejos, que les permitiera optimizar los recursos disponibles para mejorar su calidad de vida y su bienestar, tanto a nivel económico, como social o cultural. Así es como toma forma el conocido diseño escandinavo cooperativo, donde participan todas las partes implicadas en el problema o necesidad a resolver y donde el diseñador actúa como facilitador del proceso. Esta nueva forma de resolver problemas iba mucho más allá de los productos y se introducía en el diseño de servicios o en ámbitos como el político, el educativo o el social, utilizando métodos como la investigación etnográfica, una de las bases del Design Thinking.

De Europa a Estados Unidos

Debido al crecimiento del nazismo en Alemania, muchos de los referentes en el mundo del diseño y la arquitectura como Walter Gropius o Mies van der Rohe se vieron obligados a marcharse de Europa con destino a Estados Unidos, donde transmitieron la visión y la forma de trabajar de la Bauhaus. Mies van der Rohe fue director en la tercera etapa de la Bauhaus, icono de la arquitectura moderna y autor de famosas frases como “menos es más” o  “Dios está en los detalles”.

Aunque las tesis de la Bauhaus llegaron en los años 30 a Estados Unidos, el diseño nórdico no se conocería hasta los años 50, en concreto en 1954, cuando una exposición con el nombre “diseño escandinavo” recorrió Estados Unidos, lo que permitió dar a conocer a nivel mundial la estética y las tesis del diseño cooperativo.

Exposición “Diseño escandinavo”. Fuente dmlights

Durante la Segunda Guerra Mundial el desarrollo científico y tecnológico fue enorme, esto posibilitó la aparición de nuevos materiales y máquinas, como los ordenadores, que transformaron la sociedad a todos los niveles. Al terminar la misma, Estados Unidos comienza una época de crecimiento económico basada en gran medida en su industria, la cual apostó por reducir costes e introducir el plástico como material de referencia, esto favoreció la democratización de muchos productos, que hasta la fecha solo eran accesibles a las clases altas de la sociedad americana, y por tanto una mejora en la calidad de vida.

Design Science

Con la aparición de los ordenadores, la forma de diseñar tiene que evolucionar para crear nuevos tipos de interacciones y aplicaciones que hasta la época eran totalmente desconocidas.

Esto por un lado lleva a incorporar definitivamente al proceso de diseño las ciencias sociales, como la psicología y la antropología (algo que ya introdujera el diseño nórdico), para analizar el comportamiento de las personas en la interacción con esa nueva tecnología.

Por otro lado es necesario obtener nuevas aplicaciones tras el gran desarrollo científico y tecnológico. Aquí destaca el trabajo realizado por Buckminster Fuller, quien estableció equipos de trabajo multidisciplinares entre ingenieros, diseñadores industriales, científicos de materiales y químicos y “cientificó” el proceso de diseño, desarrollando métodos sistemáticos para evaluar y resolver los problemas de la humanidad.

Cúpula geodésica. Revista Time

Fuller, inventor de la cúpula geodésica, tenía una visión integral de los proyectos,  siendo uno de los primeros activistas medioambientales e introduciendo conceptos como desarrollo sostenible o eficiencia energética. Según sus propias palabras:

“Un diseñador es una síntesis emergente de artista, inventor, mecánico, economista objetivo y estratega evolutivo”.

En 1959 Fuller diseñó la cúpula geodésica para la Exposición Norteamericana de Moscú, donde colaboró con otros referentes de la época como Charles & Ray Eames, los cuales hicieron el diseño de la exposición.

Charles & Ray Eames, cuyo mobiliario se convirtió en un icono del siglo XX, también desarrollaron un gran trabajo conectando diseño y ciencia, tanto por su investigación con nuevos materiales como por sus proyectos de didáctica de la física, las matemáticas o la computación, los cuales siguen siendo todo un referente.

Familia Eames en uno de sus proyectos. Fuente The architect’s journal

Esta corriente donde el diseño y la ciencia iban de la mano, también tuvo presencia en Europa, donde su máximo exponente fue la escuela de Ulm en Alemania (1953-1968), concebida para ayudar a la reconstrucción del país después de la Segunda Guerra Mundial. En esta escuela, que integraba en su programa las ciencias sociales, la antropología, las matemáticas, la computación o la ciencia, se considera que nació lo que hoy en día conocemos como metodología del diseño.

De la metodología del Diseño al Design Thinking

El paso de la metodología del Diseño al Design Thinking no se puede entender sin la figura de John Arnold, Psicólogo e Ingeniero Mecánico, y el programa de verano del MIT organizado por él mismo en 1956.

En ese programa coincidieron Buckminister Fuller con su concepto de diseño científico, la técnica del brainstorming de Alex Osborn y W. J. Gordon con la metodología denominada Creatividad Operacional, donde habló de su teoría de la sinéctica y lo que hoy conocemos como los insights. Tras la realización de este programa y la visita de un grupo de diseñadores de producto europeos, John Arnold llegó a la conclusión de que los diseñadores americanos necesitaban mejorar sus capacidades técnicas en ámbitos como la creatividad o la ingeniería. Así, en 1957, junto a Fuller y Gordon, llevan a cabo en Boston un curso cuyo título era “Processes for Design Problem Solving”.

John Arnold design thinking

John Arnold. Fuente: RWTH AACHEN University

A partir de aquí comienza una época donde el proceso de diseño evoluciona hacia una metodología mucho más completa, integrando tanto técnicas de creatividad como de research, análisis o planificación. Con esto la figura de los diseñadores crece, comenzando a generar interés como creadores de estrategias y no solo de productos.

En 1957 John Arnold deja el MIT y llega a la Universidad de Stanford, donde funda la Design Division of the Mechanical Engineering Department. Para este departamento ficha a Bob McKim, ingeniero, diseñador industrial, apasionado de la psicología experimental y a quien se le atribuye el concepto de diseño centrado en las personas.

Tras el fallecimiento de John Arnold en 1963, McKim ocupa su lugar y junto a Matt Kahn, del departamento de Arte, desarrollan a mediados de los 60 el Joint Program in Design, donde continúan la línea trazada por John Arnold.

David Kelley design thinking

David Kelley. Fuente: Ideo

Una década después de comenzar el JPD, concretamente en 1977, David Kelley, un ingeniero eléctrico de Ohio que había trabajado para Boeing o NCR, se matricula como alumno en el programa. Su profesor Bob McKim se fijó en él y al año siguiente lo incorporó a su departamento. Después de 13 años dando clase en Stanford, David obtuvo la plaza de profesor titular y al año siguiente, en 1991, fundó IDEO en Palo Alto, California.

El principal valor de IDEO, además de recoger todo el conocimiento anterior desde Bauhaus hasta McKim, pasando por el diseño escandinavo, el diseño científico o la escuela de ULM, fue que comenzó a trabajar con verdaderos equipos multidisciplinares. En sus oficinas contaban con profesionales de ámbitos muy diversos como abogados, médicos, ingenieros o profesores, que desarrollaban proyectos de lo más variopinto.

Hasta entonces los equipos multidisciplinares se concebían en compartimentos más estancos como en la industria o en la ciencia, no de una forma tan transversal. Este cambio significativo en la manera de trabajar fue el último paso para elevar la metodología de diseño a su punto más alto y a lo que hoy en día conocemos como Design Thinking.

Cómo surgió el término Design Thinking

En 2004 David Kelley funda la D.school en Stanford y revoluciona la forma de enseñar en dicha universidad, mezclando profesores y alumnos de diferentes especialidades para desarrollar proyectos, al espejo de lo que estaba ocurriendo en IDEO.

equipos de trabajo ideo

Equipos de trabajo. Fuente: D.school

Allí en la D.school nació el término Design Thinking, pero lo más curioso de toda esta historia es como surgió, algo que explica David Kelley en una entrevista para Swinburne University of Technology, Australia.

David comenta que sus alumnos en la D.school se quejaban por las dificultades de encontrar trabajo, ya que no eran expertos en nada y no atraían la atención de las empresas. Después de varios años transmitiendoles que eran expertos en metodología del diseño y no solucionar el problema, un año comenzó a decirles que eran expertos en un modo de pensar, algo que derivó hacia el término Design Thinking, el cual causó mucho más impacto en alumnos y empresas.

A partir de aquí Tim Brown, el CEO de IDEO, escribió un artículo en el año 2008 para el Harvard Business Review donde definía el Design Thinking y en 2009 se publica el libro Change by Design, algo que hizo mundialmente famoso el término y la metodología que hay detrás.

libro change by design

Libro Change by Design. Fuente: Ideo

En conclusión se podría decir que el Design Thinking es la suma de las aportaciones de muchos profesionales adelantados a su tiempo en multitud de ámbitos, los cuales confluyeron dando lugar a una metodología óptima para la resolución de problemas complejos que ha evolucionado de la mano de la industria, la ciencia, la tecnología y la sociedad.

Desde la Bauhaus hasta el Design Thinking pasaron casi cien años y en los próximos cien no sabemos a qué punto llegará la metodología, lo que sí sabemos es que tendremos que afrontar problemáticas complejas y que la creatividad, la multidisciplinariedad y el trabajo en equipo serán las herramientas clave, pero eso ya es otra historia 😉

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