Lovemark
28
Jun
2016

Lovemarks: marcas de las que estamos enamorados

Hoy vamos a hablar de las lovemark, un término que quizá para algunos de vosotros resulte desconocido, pero no tiene nada de complicado y lograr que nuestra marca se posicione como una auténtica lovemark sólo nos traerá beneficios.

Qué es una lovemark

Este concepto fue creado por Kevin Roberts, una de las figuras más emblemáticas de la publicidad y el marketing y director de Saatchi & Saatchi, una de las agencias de publicidad más grandes e innovadoras a nivel mundial. Kevin Roberts entiende que las marcas deben posicionarse dentro de la cultura concreta en la que se desenvuelven. Esta base es clave para montar sobre ella toda la estructura de la marca. A partir de aquí, la empresa busca atraer al consumidor utilizando los sentidos, para lograr una relación con él lo más estable y fiel posible. Para que esta relación sea posible es fundamental incorporar los sentimientos y las emociones en la comunicación de la marca, esto será lo que atraiga a los consumidores y ayude a fidelizarlos.

Por qué es importante convertirse en una lovemark

En la sociedad actual en la que vivimos disponemos de multitud de productos y servicios por cada categoría, piensa por un momento: ¿cuántas marcas de detergente conoces? ¿cuántas compañías de vuelo? ¿cuántas clínicas dentales? No puedes mencionar solo uno. La competencia es abismal, llegando a un punto donde apenas hay diferencias entre las marcas a nivel de producto o servicio. Entonces, ¿cómo nos decantamos por una u otra marca? Por los valores, por el estilo de comunicación y por lo que sentimos hacia esa marca.

Convertirse en una lovemark te ofrece una ventaja sobre las otras marcas: diferenciación. Tendrás algo que los demás no tendrán, tu público tendrá mayor nivel de engagement, “amarán” tu marca, se sentirán identificados con ella y no te abandonarán (tanto) como a los demás. Ya lo decía el propio Kevin Roberts: “lo que mueve a los seres humanos es la emoción, no la razón”.

Cuando se habla de lovemarks hay unos cuantos ejemplos que siempre se suelen mencionar, porque son fáciles de entender y todo el mundo tiene claro por qué y cómo esas marcas consiguieron llegar a ser amadas por los consumidores.

Apple: la gran lovemark tecnológica

Lovemark-Apple

El primer ejemplo es Apple. El origen de Apple no fue otro que crear un ordenador para el uso personal y revolucionar todo el mundo de la computación que existía hasta ese momento, creando un ordenador para la gente que pensaba diferente (“think different”). Pero no sólo consiguió eso, sino que ha creado toda una cultura alrededor de su marca, llevando hasta el extremo la capacidad de innovación y haciendo realidad aquello de lo que nos hizo partícipes Steve Jobs: Apple no tiene clientes, tiene fans.

Apple está por encima del precio, de las características del producto, de la rentabilidad, de la usabilidad que le dará el consumidor… Sus clientes (fans) van más allá de todo eso, son seguidores incondicionales de la marca, confían plenamente en sus productos y saben que no les fallará. Obviamente, es fundamental tener un buen producto y/o servicio, de lo contrario por mucho que trates de convertirte en una lovemark será mucho más complicado que eso suceda.

La lovemark más tatuada: Harley Davidson

Lovemark-Harley-Davidson

Otro gran ejemplo de lovemark es Harley Davidson. Sus consumidores no sólo adoran la marca y sus motos, sino que también se consideran parte de la marca, de esa gran familia de moteros, por ello no dudan en tatuarse el logo de Harley y mostrarlo orgullosos a amigos y conocidos.

Esta marca no sólo tiene un buen producto sino que además crea espectáculos: concesionarios enormes con infinidad de accesorios para las motocicletas, concentraciones de moteros, música propia, etc.

Harley Davidson se ha convertido en lo que algunos han dado en llamar “lifestyle brand”, formando toda una comunidad a su alrededor y convirtiéndose en el estilo de vida de miles de personas, una forma de vida basado en la libertad.

Así pues, todos tenemos nuestras propias lovemarks, que serán diferentes en cada caso pues cada uno considera una marca como lovemark en función de sus valores, su filosofía, su forma de comunicar o porque compartimos una historia con esa marca. Lo fundamental de estas marcas es que han conseguido crear vínculos emocionales, profundos y permanentes con sus clientes, consiguiendo un profundo grado de fidelidad de sus consumidores, algo que busca cualquier marca que se precie.

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