pensamiento lateral
17
Abr
2018

Técnicas de pensamiento lateral

En el post de hoy os traemos, tal y como ya habíamos adelantado en nuestro post sobre el pensamiento lateral, un poco más sobre él, adentrándonos en algunas de sus diferentes técnicas.

Aplicar el Pensamiento Lateral

Antes de comenzar podemos pensar que, si no somos expertos en el tema, la aplicación premeditada del pensamiento lateral puede resultar compleja y poco eficiente cuando nos enfrentamos a un problema concreto. La realidad es que, con un poco de esfuerzo, nuestro cerebro lo agradece y los resultados son increíbles.

Cuando empezamos un proceso en el que aplicamos el pensamiento lateral es importante tener en cuenta una serie de aspectos:

Lo primero, ser conscientes de que las ideas no van a aparecer en los primeros 3 minutos, la paciencia es parte del proceso creativo y debemos dejar a nuestro cerebro que “juegue”. Necesitamos preparación y fluidez.

El pensamiento lateral requiere que estemos abiertos a diferentes propuestas, opciones y alternativas, de ahí que debamos dejar apartado durante un tiempo a nuestro centro crítico cerebral y nuestros prejuicios.

Si trabajamos en equipo, es fundamental escuchar y estar atento al equipo, no sólo para poder sumar sobre las demás ideas, sino como información para la inspiración de nuestro cerebro.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones vamos a adentrarnos en las técnicas que nosotros consideramos más cómodas de aplicar, independientemente del tipo de problema al que nos enfrentemos.

Técnicas para fomentar el Pensamiento Lateral

pensamiento lateral

Alternativas: en un proceso de resolución creativa de problemas tendemos a objetivar los datos para dar las soluciones. Cuando trabajamos la técnica de las alternativas, de forma similar a cuando trabajamos un brainstorming, buscamos poder obtener el máximo número de enfoques a un problema, rompiendo nuestros esquemas mentales, ofreciendo múltiples alternativas.

Revisión de supuestos: dado un problema concreto eliminamos nuestros estereotipos de cara al mismo. Debemos desestructurar el problema, reconociendo y analizando cada una de sus partes de forma individual. Huimos de los “principios pre-establecidos” y las conexiones lógicas entre las partes, generando soluciones innovadoras al conjunto.

Aplazamiento de juicios y opiniones: en esta técnica buscamos obtener diferentes enfoques para reestructurar los conceptos del problema. De forma similar a la técnica de “Alternativas”, nuestro objetivo es generar un gran número de ideas. En este caso no dejamos intervenir a nuestro juicio crítico en ellas, evitando tanto el negativo como el positivo. En esta situación se estimula mejor el intercambio de ideas, una vez que tengamos un conjunto suficiente de ideas, las agrupamos y comenzamos su valoración. En este proceso el equipo es capaz de valorar mejor las ideas, con una visión global.

Conceptos/divisiones/polarizaciones: para mejorar el rendimiento de la mente es necesario, a veces, ver el problema desde los distintos elementos y componentes. Al separarlo en distintas unidades se puede llevar a cabo una mejor observación de las mismas, valorándolas en sí mismas. Reduce la complejidad de los problemas y facilita abordar los mismos. La división mejora la capacidad de comunicación del problema y, por tanto, de su comprensión. Cada una de estas divisiones pueden relacionarse a un concepto/palabra conciso y contundente. El concepto materializa y cristaliza el problema. Definida la división y los conceptos, cuando trabajamos en polarizaciones queremos clasificar los elementos de nuestro problema en base a dos categorías opuestas, en lugar de ejercer un juicio sobre las alternativas, y valorarlas, simplemente las clasificamos asépticamente. Es la propia categoría la que nos ha definido cómo reaccionar ante todo lo que contenga.

Estímulo al azar: esta técnica es muy aconsejable en los momentos de bloqueo mental o desconocimiento de cómo afrontar el problema. Durante el proceso de ideación o búsqueda de soluciones tomamos un estímulo cualquiera de nuestro entorno al azar, podría ser una imagen o palabras, es importante que no guarde relación con el tema, de este modo creamos una conexión forzada alterando la secuencia natural, dando soluciones innovadoras.

Una nueva palabra: PO. Al abordar esta técnica sustituimos en nuestro problema uno de los conceptos claves por el sustantivo PO. De este modo, al ser suprimido el concepto esencial, se provoca una reacción de desconcierto en el emisor y receptor del mensaje. Todo el problema “pierde” su sentido, abriendo nuestra mente a evocar ideas diferentes, no restringidas a suposiciones previas. PO no tiene un significado concreto y jamás será un valor absoluto o negativo, tiene un aporte de fantasía y humor.

Método de inversión: en esta técnica tratamos de invertir el orden “lógico” de las cosas. Para ello debemos tomar el principio que haya sido aceptado globalmente como verdadero y tratamos de invertir los elementos que intervienen en dicha aceptación, obligándonos a realizar una reordenación forzosa de la información y encontrar nuevas conexiones. Abordamos el problema desde diversos puntos de vista para proponer soluciones originales. Estudiando el problema y su situación real, se invierte el sentido lógico y posteriormente se analizan los resultados. Forzamos el orden de la información.

Aunque al principio pueda parecer difícil poner en práctica estas técnicas es solo cuestión de tiempo que acabemos utilizándolas como una rutina más en nuestro proceso de innovación o desarrollo de proyectos. ¡Así que elegid la que más os llame la atención y empezad! Que con la práctica se llega a la perfección. 😉

Leave a Reply