Salud
12
Jul
2016

El Design Thinking en la salud

Grandes avances en el ámbito sanitario

El ámbito de la salud ha sufrido grandes cambios a lo largo de las últimas décadas, especialmente por los avances tecnológicos conseguidos en los últimos años. Esta evolución ha supuesto una mejora en los procedimientos de diagnóstico e intervenciones quirúrgicas, así como en la fabricación de productos farmacéuticos, en estrategias de promoción de la salud o en la prevención de la enfermedad.

A pesar de los múltiples beneficios que suponen dichos avances, esto ha provocado que la práctica de la medicina se haya vuelto más compleja, debiendo tener en cuenta factores con los que anteriormente no se contaba, como la experiencia del paciente. En relación a esto, actualmente en España se están haciendo grandes avances, sin ir más lejos, este mismo año acudimos en Madrid a la celebración del I Congreso de Experiencia del Paciente, y en septiembre se celebrará en Barcelona el Expatient Barcelona Congress, sobre esta misma temática.

Es por ello que hoy en día hablar de salud implica no solo hablar de enfermedad, sino también, y especialmente, de personas y experiencias. Aunque el sistema sanitario tiene mucho que mejorar todavía, las estrategias y reflexiones sobre cómo debemos mejorar la salud, desde la gestión sanitaria hasta el desarrollo de equipos médicos o dispositivos para pacientes, deben poner el foco en las personas. Y si hay unos profesionales que se han ocupado de las personas y sus necesidades, estos son los diseñadores.

El Design Thinking en el sistema sanitario

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Fuente: Hospital Internacional Medimar

Como ya hemos mencionado en numerosas ocasiones, la metodología del Pensamiento de Diseño es un proceso de innovación sistemático que prioriza la empatía por los usuarios finales, prestando especial atención a sus deseos y necesidades, con el objetivo de comprender exhaustivamente el problema para desarrollar soluciones más eficaces, integrales y adaptadas al destinatario final. Esto es lo que ha hecho que el Design Thinking se emplee cada vez más en ámbitos como la salud.

Teniendo en cuenta los problemas actuales de nuestra sociedad (crisis, recortes, política…) y la complejidad de nuestro sistema sanitario (unido a la competencia existente en la sanidad privada) si una organización quiere convertirse en un sistema de salud exitoso debe ser capaz de innovar en la prestación de servicios, trascendiendo todas las fronteras geográficas, políticas o sectoriales.

El Design Thinking puede aportar a los profesionales de la salud la integración de enfoques más creativos, interdisciplinares y centrados en las personas, que ayudará en la mejora de la gestión sanitaria y en la innovación dentro del sector.

Beneficios del Design Thinking para el paciente

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Fuente: Estética link

Los beneficios que puede aportar la visión del Design Thinking en el ámbito sanitario son múltiples, pero los beneficios relacionados con los pacientes probablemente sean los que provocan una mayor preocupación social, precisamente porque es algo que nos afecta a todos, pues en algún momento de nuestra vida pasaremos por ese rol del sistema sanitario.

Entre los beneficios que ha aportado la aplicación del Pensamiento de Diseño en salud destacan mejorar la experiencia del usuario en la interacción con las máquinas (reducción de la ansiedad y del miedo), mejorar la comunicación profesional-usuario (la comunicación médico-paciente o farmacéutico-consumidor, por ejemplo) o aumentar la comodidad y movilidad de los pacientes. Todos estos beneficios se pueden explicitar en una serie de ejemplos reales:

Algunas de las primeras aplicaciones del Design Thinking en salud fueron llevadas a cabo por la compañía GE Healthcare, ésta no sólo aplica esta metodología para la innovación y desarrollo de nuevos instrumentos y herramientas médicas, sino también en la experiencia del paciente.

Doug Dietz fue el primero en aplicar el Design Thinking en este sentido. Doug es un diseñador industrial que trabajaba para la compañía desde hacía más de 20 años, creó una máquina revolucionaria para hacer resonancias que, a nivel tecnológico, supuso un enorme avance médico.

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Fuente: Open Ideo

Sin embargo, descubrió que las personas (y especialmente los niños) tenían miedo y sufrían auténticos ataques de ansiedad cada vez que debían utilizar su máquina. Partiendo de este sentimiento de los pacientes, de su experiencia, Doug propuso rediseñar el exterior de la máquina, así como la sala donde se realizaban las resonancias, hasta convertir su invento en una nave espacial o en un barco pirata. Esto hizo que hacer una resonancia magnética fuese para los niños una auténtica experiencia de juego.

Otro ejemplo de experiencia es el rediseño de un traje de paciente, los cuales solían ser bastante incómodos para los usuarios, especialmente para los más pudorosos. Por ello se diseñó un nuevo pijama que pudiera ser usado tanto dentro como fuera del hospital sin pasar vergüenza.

También es muy conocido el caso de un diseño que elimina la necesidad de usar soportes para el suero, encapsulando el dispositivo en una bolsa transportable, lo que facilita la movilidad de los pacientes con cáncer y otras enfermedades dentro del hospital.